Perdón por no comerme tus papas

Hola, creo que te extraño. Comenzaré con una metáfora para que me entiendas. Tú me cocinas papas fritas, las sirves como me gustan y me las como y pues exactamente cuando termino de comerlas me arrojas el aceite sobrante sobre todo el cuerpo, me quemas horriblemente. Me alejo de ti corriendo al hospital, estoy varios días en el hospital. Más de los que debería porque hay lindas enfermeras y doctores que saben lo que hacen. Salgo del hospital directo a casa y aun tengo miedo. Entro y tú no estás, andas en no sé donde haciendo no sé qué y cuando vuelves me ves. Te tratas de disculpar pero mi cuerpo no puede tener interacción con el tuyo. Es algo físico y mentalmente imposible. Guardas silencio y yo hago como si no estás ahí, trato de borrarte de la escena. Me comienzas a cocinar papas otra vez y me las sirves pero no me las puedo comer, no puedo ni siquiera verlas porque me da miedo lo que pueda llegar a pasar después que de el último bocado. Veo el plato y luego mis quemaduras. El dolor es lo que más recuerda el ser humano y al ser una quemadura en mi caso es algo más notorio, algo que puedo percibir con mis cinco sentidos. Mi cuerpo está lleno de quemaduras y las veo al día a día. Perdón por no comerme tus papas es que me da miedo lo que sigue a pesar de que tal vez no tienes la misma intención pero mi piel está marcada.

 

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